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No me manipularás más, se acabó…

Recientemente leí un artículo en Milenio titulado: Así usa Trump las palabras para manipular desde Twitter.

Esto me hizo recordar uno de los temas que más me agradan del curso de Comunicación Efectiva que imparto en Tecmilenio Campus Las Torres.

Qué importante es comprender la diferencia entre manipulación y persuasión.

En términos muy sencillos, manipular es tratar de alcanzar un objetivo o acuerdo donde el manipular es beneficiado y su contraparte es perjudicada; mientras que al persuadir buscamos lograr un beneficio propio, pero también procuramos el beneficio de nuestra contraparte, aunque los beneficios pueden ser desproporcionados, pero se busca el beneficio mutuo.

El tema me agrada porque es algo muy aplicable en nuestra comunicación diaria. No importa si hablamos de las relaciones familiares, fraternales, laborales o profesionales, este asunto es digno de reflexión y de análisis introspectivo profundo.

Podemos salir de una relación de manipulación si:

1. Nos conocemos a nosotros mismos. Todo inicia aquí, porque debemos tener muy claras nuestras metas, prioridades, fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades. Solo teniendo esa claridad podremos evitar ser manipulados. Seguramente tendremos necesidades por cubrir, pero al tener conciencia de todo lo mencionado podremos protegernos. Por ejemplo, tal vez una jovencita tiene una fuerte necesidad de una relación afectiva profunda con alguien del sexo opuesto ya que su padre nunca le dio la atención que necesitaba (debilidad), pero sabe que tiene dignidad y que jamás permitirá ser humillada a pesar de la necesidad que tiene (fortaleza). Esto le permitirá no dejarse manipular por muchachos que al ver su necesidad quieran abusar de ella en diversas formas (amenazas).

2. Aprendemos a decir NO. Los que somos padres sabemos que aún los bebés pueden ser nuestros manipuladores. Para ello utilizamos el término ‘tomar la medida’. Ese pequeño y hermoso ser solo conoce su necesidad/deseo de ser atendido, sin saber que sus padres necesitan descansar e ir a trabajar al día siguiente. Por ejemplo: nuestra hija jamás durmió en nuestra recámara y desde sus primeros días de vida le ayudamos a organizar sus horarios para comer, sobre todo los nocturnos. Los médicos siempre nos dijeron que primeramente debíamos asegurarnos que el llanto no fuera por temas básicos como alimentación, cambio de pañal, enfermedad, etc. Una vez que tuvieramos esos temas bajo control, deberíamos dejarla llorar hasta que se cansara y se quedara dormida. Créanme, nos dolía el corazón al escuchar a nuestra bebé llorar, pero eso solo fue por 1 ó 2 noches. Sin embargo, el beneficio ha sido para toda la vida. Primero, le enseñamos a ella la importancia de respetar las necesidades de los demás, independientemente de que ella deseará atención solo por desearla. Segundo, aprendimos a decir no, evitando ser manipulados por nuestra niña, sin que eso signifique que no la amamos o que le causamos un trauma para toda su vida. Lo importante de esto es que lo llevemos al resto de nuestras relaciones. Muchas veces le robamos tiempo a nuestra familia, a nuestra relación con Dios, a nuestro descanso o al cuidado de nuestra salud, por no decir NO. Muchas veces la gente buscará su beneficio o su ventaja al pedirnos favores o asignarnos tareas que no nos corresponden, mismas que finalmente aceptamos realizarlas sin que tengamos beneficio alguno.

Concluyo con 2 consejos que siempre comparto en clase al hablar de este tema:

  • Chicas/chicos, ustedes valen mucho. No permitan que alguien les manipule. Nadie con esas intenciones es digno ni siquiera de tener su amistad, menos de entablar una relación de otro tipo.
  • Chicos/chicas, jamás manipulen a alguien, todas las personas son muy valiosas. Si pretenden a alguien, empéñense en persuadirle de que ustedes son el mejor ‘partido’, pero siempre ofrezcan beneficios para que lleguen a un acuerdo de ganar-ganar.

Con gran aprecio,

Alfredo Luna

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La ‘checklist’ indispensable

El tema que compartí el viernes pasado sobre la edad para tener novio o novia fue de mucho interés.

Hoy escribo sobre algo que considero puede ser útil tanto para padres de familia en la orientación a sus hijos, pero también para todos aquellos que en algún momento habrán de casarse. No importa la edad que tengan, lo importante es poner manos a la obra.

Les platico un poco más de mi historia, la cual inicialmente caen en el área de la comunicación intra-personal, pero después da un giro hacia la comunicación inter-personal.

Desde muy temprana edad fui muy enamorado. En mi mente hice muchos escenarios posibles conforme iba conociendo chicas, algunas ni cuenta se dieron de ello.

Esos escenarios contemplaban posibles situaciones si es que llegábamos a casarnos: ¿cómo empatarían nuestros sueños?, ¿cómo nos adaptaríamos?, ¿cómo educaríamos a nuestros hijos?, ¿cómo sería la relación con la familia política?, etc.

Eran múltiples situaciones que analizaba y combinaba con diversas posibilidades de entablar una relación formal. Esto me llevó a tratar de poner orden a mis pensamientos y sentimientos.

Busqué objetividad y decidí hacer una lista con las características que buscaba en la persona idónea para compartir el resto de mi vida.

La lista solo contenía 3 puntos sobre la chica de mis sueños:

  1. Que fuera cristiana activa en una congregación local.
  2. Que fuera profesionista.
  3. Que ya casados deseara estar en el hogar.

Luego les comentaré el por qué de la importancia que le asigné a cada uno de esos puntos.

Esa lista me ayudó a tener mayor certeza de que mi decisión con respecto a una persona iba a ser la correcta y evitar el riesgo de conflictos matrimoniales graves y la consecuente infelicidad que podríamos vivir mi pareja, mis hijos y yo.

Lo más maravilloso es que la chica más hermosa del mundo, ahora mi esposa, también tenía su lista, la cual le permitió saber que yo era la persona que ella esperaba; pero simultáneamente con mi lista confirmé lo mismo con respecto a ella.

Como lo he comentado en otras ocasiones, mi experiencia no necesariamente es un ejemplo a seguir, pero puede contener elementos útiles para otras personas.

Escucho a padres y madres de adolescentes preocupados sobre cómo orientar a sus hijos e hijas sobre la correcta elección de la pareja. Una idea que les comparto es la experiencia que hoy les escribo.

Mi esposa y yo hemos guiado a nuestra hija al respecto y a sus 16 años ya tiene su lista definida.

He compartido con jóvenes esta idea y muchos nunca lo habían pensado y lo han visto como un buen recurso.

No puedo decir que nuestro matrimonio es perfecto, porque ambos somos imperfectos, pero sí formamos un matrimonio:

  1. Que ha sabido resolver conflictos buscando la guía de Dios.
  2. Que se ha preocupado por educar de la mejor forma a su unigénita.
  3. Que ha sobrellevado favorablemente las diferencias que se presentan en cuanto a diversos puntos.

Así que, solteros y solteras, a tomar papel y lápiz para iniciar la lista a la brevedad y padres y madres de familias a orientar a sus hijos e hijas al respeto.

Recuerden que la felicidad en la vida depende de 3 decisiones básicas, en el siguiente orden:

  1. Tener la seguridad de vida eterna a través de aceptar la salvación que Dios ofrece por medio de su Hijo Jesucristo.
  2. Saber con certeza quién es la persona con la que formaremos una familia y compartiremos el resto de nuestra vida.
  3. Decidir con convicción a qué habremos de dedicar el resto de nuestra vida, buscando hacer aquello que realmente nos apasiona y que nos reditué lo necesario para vivir con contentamiento.

Agradezco sus comentarios con respecto a los temas compartidos.

Con gran aprecio,

Alfredo Luna

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¿A qué edad puedo tener novio/a?

Pregunta tan temida por muchos y tomada a la ligera por otros.

Cuando la comunicación en la familia es continua, abierta y trasparente, eso no le quitará el sueño a alguien.

Hay padres que no les gusta ver a sus hijos e hijas crecer, porque, como dice el viejo y conocido refrán: “No hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no se llegue”.

Cada día se acerca más el momento de tener el nido vacío, porque nuestros pequeños y pequeñas se irán de casa por estudios, trabajo, matrimonio, etc.

No evadamos esa realidad, en poco tiempo nuestros bebés se irán de casa y en la mayoría de los casos será porque irán a formar su propia familia.

En un sentido estándar, la mayoría de las personas pasarán el mayor tiempo de su vida junto a su pareja y a la familia que ambos formarán.

Conscientemente, ¿qué estamos haciendo para que nuestros hijos e hijas tomen una correcta decisión en cuanto a la elección de su pareja?

Este tema es crucial, porque de esa decisión dependerá su felicidad en el matrimonio y la felicidad de los que habrán de ser sus hijos, nuestros nietos.

Pueden estar o no de acuerdo con mi experiencia, pero deseo compartirla por si a alguien le sirve de referencia.

Mi esposa y yo estamos convencidos de que la base fundamental de un buen matrimonio, y de la consecuente felicidad, es la correcta elección de la pareja.

El tema del noviazgo es algo que no debemos tomar a la ligera al momento de orientar a otros, principalmente a nuestros propios hijos e hijas.

He escuchado decir de papás que dejan a sus hijos e hijas tener novios o novias desde secundaria e incluso que los lleven a su casa porque si se les “prohibe”, aún a escondidas los tendrán. Primeros 2 errores, no lograremos mucho “prohibiendo” cosas ni resignándonos a que “desobedecerán” a nuestra espalda. He visto madres de familias que se reúnen a tomar un café mientras su hijo y hija andan “noviando” por el centro comercial.

¿Qué estamos haciendo papás y mamás? A lo que estamos exponiendo a esos adolescentes es a tomar las cosas a la ligera, acercándoles a jugar con fuego, porque en un momento de calentura pueden tener relaciones sexuales a temprana edad y fuera del matrimonio, terminando por truncar su vida y proyectando un futuro desdichado.

Lo que mi esposa y yo decidimos, aún antes de que naciera nuestra hija, fue hacer conciencia en ella del propósito que debe tener un noviazgo, sin importar lo que sus compañeros y compañeras digan. No hablo de “prohibirle” tener novio, hablo de capacitarla y orientarla para que ella tome las mejores decisiones.

Crear en ella conciencia ha implicado:

  1. Tener una comunicación totalmente abierta y transparente.
  2. Hacerle ver lo que vale como persona.
  3. Ubicarla en que muchos chicos se acercarán a ella por las diversas virtudes que tiene.
  4. Transmitirle que el noviazgo, como tal, debe ser una camino enfocado hacia el matrimonio.
  5. Compartirle que inicialmente habrá personas que físicamente le gusten, pero que debe conocerles a través de la amistad.
  6. Enseñarle que no debe “quemarse” con los demás teniendo un novio y otro y otro y otro; y tampoco es bueno “quemarse” al acercarse mucho al fuego porque las hormonas son muy traicioneras.

Así que cuando alguien me pregunta ¿a qué edad puedo tener novio?, mi respuesta invariable es: El noviazgo es un preámbulo para el matrimonio y solo debe iniciar cuando la pareja tiene firme intención de llegar a casarse entre sí en un lapso no mayor a 3 ó 4 años. Si sí se tiene esa firme intención, pero aún se está en una edad temprana, la cual indica que en 3 ó 4 años aún no podrán ser independientes de sus padres, es mejor esperar ¿cuál es la prisa?

Con el fin de darles mejores elementos de decisión que directamente afectarán su felicidad futura, la de su pareja y la de tus preciosos nietos y nietas, ¿qué tan dispuesto o dispuesta estás a reenfocar la orientación a tus hijos e hijas en cuanto al noviazgo?

Recuerda, estos es formación que se debe dar desde la infancia, aunque si tus hijos e hijas son adolescentes nunca es tarde para afinar el rumbo.

Con gran aprecio,

Alfredo Luna.

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Lo que los niños y las niñas necesitamos

Para los amantes del cine estas fechas se caracterizan por ser la temporada de premios, misma que termina con la entrega de los Oscares.

Para los que nos gusta la Oratoria, al menos en estos rumbos del país, sabemos que estas son las fechas de los concursos de las escuelas primarias y secundarias.

En próximos días, en concurso de zona, una de las escuelas de la región utilizará el siguiente discurso. Mismo que he decidido compartirles,  ya que sigo enfatizando la importancia de la atención y comunicación familiar.

Con gran aprecio,

Alfredo Luna


Lo que los niños y las niñas necesitamos

Introducción

“La mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre”. -Albert Einstein

Lo que los niños y niñas necesitamos son un padre y una madre que abran su mente ante las diversas necesidades reales que tenemos.

Honorables miembros del jurado calificador, distinguidas autoridades escolares, apreciables maestros, amados padres y madres de familia, queridos compañeros, público en general. Estoy convencido de que nuestros padres nos deben educar sobre las mismas bases en las que nuestros abuelos fueron educados.

Desarrollo

Padres y madres de familia: Ustedes son el primer y único modelo de vida que nosotros debemos imitar.

Se dice que en cierta ocasión, después de una ligera nevada, un padre de familia salió de su casa y avanzó algunos metros; de pronto, se percató que su pequeño hijo iba tras de él, justamente pisando sobre las huellas que iba dejando al caminar, y le preguntó: -Hijo mío, ¿qué haces?, ¿a dónde vas?. A lo que el niño, con su inocente vocecita, respondió: -Voy siguiendo las huellas de papá. Enseguida el hombre reaccionó y regresó a casa junto con su hijo. Él se dirigía a la cantina del pueblo.

Papás y mamás, ante todo les amamos y respetamos, sus hijos no debemos juzgarles. Pero les suplico que no dejen a un lado el gran privilegio de ser nuestros modelos a seguir. No le cedan esa posición a figuras públicas, ni a nuestros amigos o compañeros; necesitamos verles como un ejemplo digno de imitar, si no lo vemos en ustedes lo buscaremos en otro lado y muy probablemente será demasiado tarde cuando nos demos cuenta que esas personas, fuera de nuestro núcleo familiar, tampoco eran buenos ejemplos a seguir.

Les invito a reflexionar sobre el hecho de que en gran medida nuestra felicidad dependerá de la forma en que ustedes, nuestros padres, nos eduquen.

Al llegar a la edad adulta podremos hacer los afines necesarios para cambiar patrones familiares de aspectos que no debemos repetir. Pero ¿qué necesidad de vivir lo que ya sabemos que habremos de cambiar al momento de formar nuestra propia familia? Eso será muy difícil y nos costará mucho, eso si es que llegamos a tener éxito. Hoy necesitamos nos enseñen el valor de las cosas; que todo tiene un costo; y que los errores generan consecuencias que debemos pagar; que a la pareja se le debe amar y respetar; que a los hijos se les debe disciplinar con amor; que los padres no son simples amigos, que son muchísimo más que amigos; que debemos esforzarnos por hacer las cosas correctas bien y a la primera; que dar generará más bendición hacia nosotros, que si solo recibimos; que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, sin importar su edad, raza, condición socioeconómica ni preferencias.

Les invito a la acción, a regresar a la esencia y los motivos que nuestros antepasados tuvieron para educar a las generaciones anteriores a las nuestras.

Conclusión

Hemos escuchado que no existe una escuela para aprender a ser padres y madres, pero creo que es una idea que la sociedad ha querido vender para justificar el abandono en el que viven muchos hijos e hijas de familia, ya que en muchas casas viven familias completas, pero ahí dentro hay niños, adolescentes y jóvenes abandonados por sus padres.

Las escuelas para padres y madres de familia sí existen.

La situación debiera ser tan sencilla como razonarlo desde este enfoque:

Es muy probable que nosotros seremos padres de familias y la escuela en la cual debemos aprender a ser padres es en el hogar en el que nacimos. Debemos aprender de papá y mamá a hacer mejor aquello que vemos han hecho bien y, sin juzgarles, decidir cambiar aquello que consideramos no debemos repetir cuando nos corresponda vivir esa experiencia.

Alguien de apellido Punset alguna ocasión dijo que: “Lo opuesto del amor no es el odio, sino la indiferencia ante los sufrimientos ajenos”.

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La voz de l@s niñ@s

Este es un blog sobre comunicación y una de las formas de la comunicación que más me apasionan es hablar en público y asesorar a otros que desean hacerlo. Hace algunos años asesoré a una niña de primaria para un concurso donde representaría a su escuela. Revisando en mis archivos me encontré con el discurso que ella usó en esa ocasión y el tema que utilizó siempre será vigente, se los comparto con el fin de que reflexionen al respecto y, lo más importante, tomen acciones inmediatas.

Con gran aprecio,

Alfredo Luna


El papel de la familia en el rescate de valores.

Las familias debemos tener el valor de crear valor a través de los valores.

O lo que es lo mismo, transmitir valores positivos, para formar personas que agreguen valor a la sociedad, es un acto de valentía.

Honorables miembros del jurado calificador, distinguidas autoridades escolares, compañeros y amigos, público en general, deseo que hoy afirmemos nuestra convicción de que las familias debemos esforzarnos cada día por vivir y promover valores positivos.

Las familias debemos esforzarnos cada día por vivir y promover valores positivos:

  • Porque no hay otro grupo social que tenga tanto poder de influir en los individuos.

El ser humano no fue creado para ser un ente aislado, el individuo necesita de la integración en diversos grupos sociales y de ser aceptado en los mismos. La familia es el grupo social más importante para todas las personas. En los primeros años de vida, la influencia fundamental es de la familia. Sin embargo, los niños poco a poco nos vamos involucrando en otros círculos sociales, pero el mayor poder de influencia, positiva o negativa, seguirá siendo de nuestra familia. El impacto de la influencia de otros grupos sociales en nosotros, los adolescentes y los jóvenes, se moverá en proporción inversa al nivel de influencia de la familia. Es decir, si la familia es unida y fomenta valores positivos en sus miembros, los otros grupos sociales ejercerán una influencia menor. Sin embargo, si la familia es indiferente al individuo, los otros grupos ejercerán mayor influencia con valores mayormente negativos. Y ya no digamos lo que sucede cuando una familia fomenta valores negativos.

Las familias debemos esforzarnos cada día por vivir y promover valores positivos:

  • Porque los valores positivos son los únicos que nos permitirán cambiar la pésima calidad de vida social que tenemos.

Lamentablemente estamos muy expuestos a los medios masivos de comunicación y nos damos cuenta de cómo la sociedad es un caos, donde personas no están de acuerdo con su género sexual, donde las familias disfuncionales abunda, donde la gente confunde la tolerancia con la irresponsabilidad, donde proliferan las drogas, los malos hijos, los malos padres, los malos gobernantes, el daño a la ecología, las enfermedades que van surgiendo, en fin. Nos podemos preguntar ¿cómo o de dónde surgió tanta maldad y desviación? Desde el origen de la especie humana la maldad ha existido y siempre existirá. Sin embargo, les invito a imaginar cómo sería la sociedad sin en cada hogar se viviera en armonía, si en cada familia abundara el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza. Sería un mundo totalmente diferente ¿no creen?

Las familias debemos esforzarnos cada día por vivir y promover valores positivos:

  • Porque es la única herencia valiosa que le podemos dejar a las siguientes generaciones.

Son tantas y tantas las veces que hemos escuchado de los padres de familia decir frases como:

  • No quiero que mis hijos sufran lo que yo sufrí.
  • No quiero que mis hijos vivan lo que yo viví.
  • No quiero que a mis hijos les falte lo que a mí me faltó.

Pero esas frases regularmente los padres y las madres de familia las asocian totalmente a aspectos materiales. Y ¿qué de las cosas intangibles? ¿qué del amor? ¿qué de la compañía? ¿qué de los valores? Los padres están enseñando a sus hijos a tener aspiraciones, y eso no es malo, el problema es ¿a qué estamos aspirando? ¿sólo a cosas materiales? Desde este lugar y a nombre de todos mis compañeros y compañeras, les ruego a los padres de familia que recapaciten, que busquen el equilibrio en la vida familiar, porque los necesitamos a ustedes, necesitamos ver que viven valores positivos, que con su vida diaria nos muestren los modelos a seguir. Necesitamos ver que nuestros padres se aman y que se respetan entre sí, que son fieles el uno al otro, que nos disciplinan en amor y no por frustración; necesitamos ver que no dan “moches” a funcionarios públicos, que no transan, que no compran cosas pirata, que no se escondan de los cobradores, y que saben enfrentar las consecuencias de sus decisiones,… porque todos debemos ser conscientes que las decisiones que hoy se toman y la forma en que hoy se vive, para bien o para mal, siempre repercutirán a seres que aún no han nacido y que a muchos de ellos ni siquiera llegarán a conocer y me refiero a sus nietos, bisnietos, tataranietos y generaciones futuras.

Con base a todo lo que he mencionado les reto a que hoy empecemos a vivir valientemente el valor de los valores.

El antropólogo Ashley Montagu dijo:

“La única medida de lo que tú crees es lo que haces. Si tú quieres saber lo que la gente cree, no leas lo que escribe, no les preguntes qué creen, sólo observa lo que hacen”.

Familias: luchemos contracorriente y forjemos juntos el gran futuro que México anhela y necesita.

¡Creamos en los excelentes resultados que los buenos valores pueden producir! ¡Viva la familia!