Embellece tu ciudad

Habito en una ciudad que me fascina y soy un admirador de la belleza inigualable de un espectacular cerro que nos representa a nivel mundial. Y por si fuera poco, Dios me da la bendición de vivir en las faldas de esa muestra de su creación.

La hermosura de mi Monterrey, o de cualquier lugar, la complementan los que ahí habitan o asisten. Pero en ocasiones suceden cosas que ensombrecen esa belleza.

Recientemente he leído sobre hechos muy trágicos en mi ciudad y en otras ciudades del mundo. Hechos generados por la maldad premeditada del ser humano.

Hay algunas preguntas que nos pueden ayudar a tomar conciencia de cómo podemos aportar para una mejor sociedad y embellecer nuestra ciudad:

Pregunta 1 ¿Dónde nace tanta maldad? La respuesta es muy simple y a la vez muy profunda, en la mente y el corazón del ser humano.

Pregunta 2 ¿Por qué surge esa maldad? Por aquello que la persona vive, lo cual genera pensamientos y emociones, algunos pasajeros y otros permanentes,

Pregunta 3 ¿Dónde se experimentan esas vivencias? En donde pase su tiempo la persona, y mucho de esto dependerá de la edad o etapa de la vida. Si se es niño, es en el hogar y la escuela, si es adulto en el trabajo y el hogar.

Pregunta 4 En el caso de los niños ¿Qué deben experimentar para que no aniden maldad en su mente y en su corazón? Los niños dependen de sus padres en casi todos los sentidos, por ello los padres deben:

  1. Ser esposos que se amen y respeten mutuamente.
  2. De común acuerdo transmitir a sus hijos e hijas principios espirituales.
  3. Deliberadamente expresarles el amor y respeto que les tienen.
  4. Propiciar el bienestar espiritual, intelectual, social y físico de sus hijos e hijas.

Una palabra clave en estos asuntos siempre será DISCIPLINA. Se ha dicho que cada familia tiene sus métodos y sus ideas en cuanto este tema, lo cual es muy válido. Sin embargo, debemos ser conscientes de los objetivos a largo plazo que perseguimos en cuanto a la persona que estamos formando.

Esto nos lleva a lo mencionado inicialmente, debemos evitar que en la mente y el corazón de nuestros hijos e hijas se desarrolle la maldad y eso depende de nosotros los padres.

Nuestro objetivo central en la crianza de los hijos pudiera ser algo así como: Deseamos que (nombre del hijo o hija) sea de bendición para todos aquellos que le conozcan en cualquier etapa de su vida.

El objetivo es claro y preciso, incluso no se centra en el hijo o hija, sino en los que estarán a su alrededor.

Si una persona es de bendición para otros, tendrá muchas cualidades hermosas y será feliz al cosechar lo que siembra en sus semejantes:

  • Será respetuosa, y la gente le respetará.
  • Será generosa, y la gente le retribuirá,
  • Será amorosa, y la gente le amará.
  • Será compartida, y la gente le compartirá.
  • Será considera, y la gente lo considerará.
  • Será talentosa, y la gente lo procurará.

Nuestros hijos e hijas no deberán preocuparse mucho por sí mismos, porque al final aquellos que son bendecidos por ellos les retribuirán con creces en todos los sentidos.

Con un objetivo establecido claramente podremos actuar de forma premeditada en la correcta formación de nuestros hijos e hijas. De esa manera, seremos una familia que forma un bello hogar, que embellece la casa donde habita y la ciudad donde reside.


Con gran aprecio,

A. LUNA

No es ciencia espacial

“Good is the enemy of great”. Jim Collins.

Muchas veces nos limitamos en nuestro desarrollo personal porque en nuestra mente hemos construido muros que nos impiden pasar de un estilo de vida bueno, incluso mediocre, a un estilo de vida grandioso.

Hemos ignorado aquellos sueños que por años solo los hemos mantenido en grandes ideas y en ocasiones hasta quisiéramos borrar porque los consideramos inalcanzables.

Sin embargo, nuestra vida puede pasar de buena, o mediocre, a grandiosa. Esto si solo nos aplicamos en adquirir conocimientos y desarrollar habilidades que nos abran puertas y oportunidades.

Dos de los anhelos más profundos del ser humano son: ser feliz y lograr trascender. Y un medio para lograr esos propósitos es el desarrollo profesional, el cual también repercute en los aspectos personal, familiar y laboral.

Te invito a considerar la importancia de las finanzas en tu vida, de las cuales existen dos grandes ramas: las personales y las corporativas. Ambas son esenciales.

En esta ocasión deseo enfocarme en las Finanzas Corporativas y la importancia de que tú conozcas lo básico de ellas.

Las Finanzas Corporativas están al alcance de todos, no son Ciencia Espacial, solo se requiere saber sumar, restar, multiplicar y dividir. Tampoco utiliza un lenguaje exclusivo de un grupo de profesionistas.

Al decidir explorar las Finanzas Corporativas tendrás una visión mucho muy amplia y objetiva de aspectos clave que impulsará tu desarrollo en todas las áreas de tu vida.

Tal vez eres un emprendedor, o colaboras para una micro, pequeña, mediana o gran empresa, o incluso para un corporativo. Seguramente te has dado cuenta que todo se enfoca en lograr el gran objetivo: éxito financiero, ya que eso asegura el crecimiento de la riqueza de los accionistas y la continuidad de la empresa.

Independientemente de cual es tu profesión o tu rol en el área en la que te desempeñas, si deseas ascender en la estructura organizacional en el lugar donde colaborabas, es indispensable incrementar tu Inteligencia Financiera Corporativa, misma que es un conjunto de habilidades que puedes y debes aprender y desarrollar.

Si eres líder en una empresa, no importar el sector al que pertenezca, te invito a que desarrolles la Inteligencia Financiera Corporativa en todos tus colaboradores, lo cual incrementará la confianza entre ellos y la organización, desarrollará un mayor sentido de pertenencia y permanencia, generando mejores resultados financieros para la empresa.

No se necesitas un curso de Finanzas para no financieros, lo que necesitas es una asesoría de desarrollo personal y organizacional que utilice como herramienta principal lo esencial de las finanzas.

Espero pronto tener la oportunidad de conocerte, estrechar tu mano y compartirte algo de mi experiencia que aporte a tu desarrollo personal, familiar, profesional y laboral.

Con gran aprecio,

A. LUNA

Lo pude haber matado

Anoche, justo frente a Carlos Osuna #40, Alta Vista, MTY, MX (muchos conocen perfectamente esa ubicación), Dios evitó una tragedia.

Desde 1982 he transitado por esa calle y ayer iba con mi familia a velocidad baja-moderada y necesitaba entrar a un estacionamiento girando a mi izquierda. Vi por el espejo retrovisor y por el lateral del lado del conductor, en medio de la oscuridad no vi que algún vehículo viniera atrás de mí. Tal vez por ese motivo, malamente mi cerebro no envió la señal de activar la direccional para indicar el movimiento que estaba por realizar.

Giré a mi izquierda y de pronto escuché el rechinar de las llantas de una motocicleta, aún en ese momento tampoco ví algono entendí lo que pasó, pero mi hija gritó: -Papááááá. Para cuando ella dejó de gritar yo ya estaba dentro del estacionamiento.

Dirigí mi mirada hacia en medio de la calle y ahí estaba el motociclista, quien iba a pasar por mi izquierda justo cuando yo di la vuelta. Ahí estaba él sobre su frágil vehículo, muy contrariado y seguramente muy enojado y asustado.

En lo que logré reaccionar y pensar lo que debía hacer, él siguió su camino.

Mi mente se llenó de incógnitas. ¿Qué sucedió?, ¿Por qué no lo vi?, ¿Por qué no usé las direccionales?, ¿Y si él hubiera golpeado contra mi puerta, hasta donde hubiera salido “volando”?, ¿Qué le hubiera pasado?, ¿Habría muerto?, ¿Habría ido yo a la cárcel?.

Un poco más tarde, ya cerca de casa, yo iba adelante de otro motociclista y perfectamente vi su luz principal encendida por mi espejo retrovisor, aunque no por el lateral.

Esto último me llevó a una conclusión: En aquel posible accidente que solo Dios evitó, un elemento clave fue que el motociclista no traía luces encendidas, lo cual no me libera de la responsabilidad de no haber indicado que iba a voltear a mi izquierda.

Quienes me conocen saben lo enfático que soy sobre traer en perfecto estado todas las luces exteriores del auto.

Las luces principales (altas y bajas), los faros de niebla, las direccionales, los “stops” y los indicadores de reversa pueden salvar vidasEsas luces sirven para comunicarnos con otros conductores y con los peatones.

Doy infinitas gracias a Dios porque no permitió que este incidente pasara a mayores. No conozco a la persona a quien me le atravesé imprudente y repentinamente, pero deseo que tanto él como yo aprendamos la lección.

Te invito a tomar muy en serio este asunto. Si percibes una falla en tus luces exteriores inmediatamente arréglala. Y si están en buenas condiciones úsalas.

Jamás sabremos cuántas vidas salvamos por ser responsables en ese sentido, pero al no usarlas tal vez tendremos en nuestra conciencia una o más personas a las que les privamos la vida por no haber utilizado correctamente las luces exteriores de nuestro vehículo.

Con gran afecto,

ALUNA

https://www.mapquest.com/mexico/business-arroyo-seco/iglesia-bautista-principe-de-paz-de-monterrey-n-l-a-r-291360530

Lo escuché en el WC

Involuntariamente hoy escuché lo que un joven decía a su padre vía telefónica, me conmovió y me hizo pensar en mi relación de padre con mi hija.

Por la mañana la naturaleza me llamó (y no por teléfono jejeje) y no pude hacer caso omiso, así que fui a donde regularmente la gente va en esos casos.

La naturaleza también llamó a la misma hora a un joven que no tengo el gusto de conocer. Pero estando ahí sonó su celular y contestó, trataré de replicar lo que dijo:

  • Hola papá… estoy en la oficina, sí de esas veces.
  • Feliz cumpleaños.
  • Que cumpla muchos más.
  • ¿Cómo que no todos juntos?
  • Ah claro, de uno en uno.
  • Saliendo del trabajo voy a verlo, ¿va a hacer carne asada?
  • Mi hermano anda en Culiacán ¿verdad?
  • Traigo su regalo en el carro.
  • Claro es el de hoy, el de mañana es otra cosa.
  • Gracias papá.
  • Un besote, le amo.

Esa charla me llevó a imaginar la actitud y el amor del padre que estaba al otro lado del teléfono.

Papás y mamás, no compliquemos la vida a nuestros hijos e hijas. Es cierto que Dios en la Biblia ordena honrar a los padres y a las madres. Pero no podemos vivir esperanzados de que nuestros hijos obedecerán ese mandamiento, porque he visto casos en que los padres reclaman la honra y el amor, después de haber lastimado a sus hijos grandemente.

Una psicóloga mencionó: los hijos no están obligados a amar a sus padres. Aunque esto suena contradictorio a lo que la Biblia dice, permíteme replantearlo de esta forma.

Es correcto, en Éxodo 20:12, Dios demanda de los hijos honrar a los padres y madres. En Efesios 6:4, Él mismo exhorta a los padres a no provocar a ira a los hijos. En estos 2 pasajes se dan instrucciones a padres y a hijos. Para que ambas partes vivan en armonía y amor, es indispensable que tanto padres como hijos decidamos obedecer la respectiva exhortación.

Los hijos debemos honrar a los padres independientemente de cualquier cosa.

Los padres debemos guiar correctamente y amar a los hijos independientemente de cualqueir cosa.

Padres de familia, nosotros tenemos la sartén por el mango, ganemos el amor, el respeto y la honra de nuestros hijos e hijas. Olvidemos que aunque no seamos muy buenos padres ellos “deben” amarnos, respetarnos y honrarnos, porque a pesar de que los hijos “deben” hacer ciertas cosas, son ellos los que al final decidirán qué harán, y cuidado porque cualquier persona que busca paz y amor, fácilmente puede decidir evitar las relaciones “tóxicas” aunque sean relaciones familiares.

Papás y mamás cumplamos nuestro rol con entrega y amor incondicional, facilitemos a nuestros hijos el amarnos, respetarnos y honrarnos, aún cuando físicamente estén lejos de nosotros e incluso cuando hayamos partido de este mundo.

Porque, para bien o para mal, lo que se siembra se cosecha.

Con gran aprecio,

ALUNA

PD A propósito de este tema les recomiendo ampliamente el libro “Vínculo de Honor”, el cual trata particularmente de la relación padre-hijo.